Qué ver en Navarra en un puente

Embalse Selva de Irati

Mis últimos viajes han sido más por obligación o trabajo que por placer, pero este puente de todos los Santos pude hacer por fin una escapada a Navarra, y puedo decir que estoy segura de que volveré.

Estaba en Jaén, desde donde se tardan unas 7 horas a Pamplona -lugar donde me alojé- así que llegué la madrugada del jueves al viernes. El día ideal, pues celebran el llamado Juevintxo, cuando los famosos pintxos están más baratos.

Primer día: Olite, Monasterio de Leyre y castillo de Javier

Castillo de Olite

El primer día comenzamos la ruta por Navarra bien temprano, viendo la Foz de Lumbier, un cañón excavado por el río Irati.

Según me contaron los lugareños, Olite es para obligada, así que para allá que fuimos. Su castillo parece sacado de Disney, y desde las torres más altas hay unas vistas increíbles.

Se trata de una construcción de estilo gótico que se erigió entre los siglos XIII y XIV, aunque tuvo que ser reconstruido después tras un gran incendio que lo asoló.

(La entrada cuesta 3,50€).

Por su parte, el Monasterio de Leyre merece la pena tanto por el edificio y la cripta en sí, como por el entorno. Si el día está soleado podrás disfrutar de una vista privilegiada.

(La entrada tiene un precio de 3,70€).

En cuanto al castillo de Javier, se encuentra sobre una loma en la localidad de Javier. Me resultó curioso que el nombre proviene del euskera etxeberri (“casa nueva”). Allí puedes hacer una parada en una cafetería para degustar sus famosas alpargatas de Javier.

(La entrada tiene un coste de 3€).

Segundo día: Selva de Irati

Selva de Irati

La selva de Irati es difícil de describir. Tiene un aire mágico que impregna cada uno de sus rincones y unos colores que solo se pueden ver el norte de España, sobre todo si vas en otoño.

Un solo día es poco para visitar este increíble paraje natural, pero si dispones de poco tiempo (como me pasó a mí), te recomiendo la ruta del Bosque Zabaleta.

Debes ir en coche hasta la localidad de Ochagavía. Allí hay que pagar 5€ por vehículo como tasa de mantenimiento del parque. Desde Casas de Irati hasta el embalse de Irabia son 8,4km ida y vuelta, unas dos horas y media. Un sendero que te adentra en las inmensidades del bosque para disfrutar de la naturaleza en estado puro, y de las numerosas cascadas de agua cristalina del lugar.

Tercer día: cuevas de Zugarramurdi y Pamplona

Tal vez os suenen estas cuevas de la película de Álex de la Iglesia “Las brujas de Zugarramurdi” (que os recomiendo, por cierto). La entrada a este paraje mágico y con tanta historia es de 4,50€.

Pamplona

Y para terminar, la capital de Navarra: Pamplona. Se trata de una ciudad pequeña pero con mucho encanto. Aparte de sus bares de pintxos, como decía al principio, no te puedes perder el casco histórico, el Ayuntamiento, la Ciudadela, la Plaza del Castillo, la Catedral y su famoso y carisísimo monumento a los San Fermines.

Si te da tiempo, también puedes visitar el Parque Yamaguchi y el Fuerte de San Cristóbal, a las afueras de la ciudad.

Sin duda, Navarra tiene un encanto especial y volveré a descubrir todos los sitios de la comunidad foral que quedaron pendientes. ¡Laster arte!

P.D. Agradecimientos a mi Pamplonica preferida por enseñarme aquello y a la buena compañía que tuve durante este viaje.

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